jueves, 27 de febrero de 2020

Manejo de impulsos y convivencia

Resultado de imagen para chicos impulsivosVemos a diario personas cuyo impulso sale en forma primitiva: molestan, exigen lo que quiere, presionan, gritan, pegan, insultan; personas que crecieron muy probablemente sin o con muy pocos límites, por lo que no se percataron de que la otra persona existe diferente  a ellos mismos, con sus propias características, necesidades, ideas,  sentimientos, viendo muchas veces a los otros como extensión de sí mismos, de sus deseos, dando como resultado poco respecto y consideración a los demás siendo  muy difícil convivir con ellos.   
Recordemos que los límites son necesarios pues  evita el desborde de los impulsos, favoreciendo el manejo de los mismos, pudiendo así las personas encauzar la energía hacia algo productivo.  Ejemplo de ello lo tenemos en  personas con una fuerte carga  impulsiva que la expresan civilizadamente, por ejemplo a través de actividades artísticas como pintura, escultura, manualidades, costura, cerámica, deportes fuertes o también dirigiendo, liderando grupos, con un fuerte impulso a crecer. Ellas pudieron desarrollar el control de sí misma, la empatía,  la capacidad para posponer, manejar la frustración, esperar, habilidades necesarias para vivir en comunidad.
Para una convivencia saludable  recordemos que “mis derechos terminan donde empiezan los derechos de los demás”.

Margarita Arboleda Boza
Psicóloga-Psicoterapeuta
Miembro del Equipo Directivo


  

viernes, 24 de mayo de 2019

Los Abuelos como Maestros

Cuando pensamos en abuelos y nietos varias preguntas se nos vienen a la mente: ¿qué significa ser abuelo?, ¿cómo asumen los abuelos este nuevo papel en la vida?, ¿qué expectativas tienen sus propios hijos hacia ellos como abuelos?, ¿qué significa para los nietos tener abuelos? Y como éstas muchas preguntas más.
Resultado de imagen para abuelos y ninosEntramos en un mundo realmente interesante y muy rico porque se juegan muchos afectos, ilusiones, responsabilidades, que se van tejiendo día a día en la relación entre abuelos y nietos.
En esta línea pensar en los Abuelos como Maestros, podemos decir que sí es una función del ser abuelos, porque éstos llegan a ser unos verdaderos Maestros de la Vida, son ellos quienes enseñarán a sus nietos la continuidad de la existencia, les transmitirán los valores familiares, las costumbres propias, así como también les presentarán la época en la que ellos fueron niños, jóvenes, adultos y tuvieron sus propios hijos.
El ser abuelos les brinda a las personas un nuevo motivo para su existencia y cuando pensaban que ya habían terminado todas sus funciones, les llega de pronto otra, que los llenará de ilusiones y sentirán lo importante que son tanto para sus hijos, pues siguen siendo padres, como para sus nietos, que ven en ellos a unas personas que los aman incondicionalmente, que disfrutan de su compañía, que tienen tiempo y disposición para pasarse largas horas, ya sea contando un cuento, inventando historias y juegos, preparando galletitas, construyendo juguetes que no funcionan con pilas, pero que les permitirá tener una relación cara a cara con el abuelo o abuela y gozarán el momento de la preparación, ya sea del postre, o del nuevo juguete, como una cometa por ejemplo y celebrarán juntos el resultado final de su tarea.
Es una etapa hermosa de la vida, en la que los nietos disfrutarán y se enriquecerán con la compañía de sus abuelos.
Carmen Fernández Gonzales
Psicóloga-Psicoterapeuta
Miembro del Equipo Directivo  


lunes, 20 de mayo de 2019

“La importancia de los cuidados en la infancia”


“Cómo repercuten los primeros cuidados de la infancia en su desarrollo”

En la primera etapa de la infancia (de 0 a 1 año 6 meses aproximadamente) resaltamos  la importancia de la manera cómo una madre se acerca a su bebé,  lo atiende. Se forma una diada y entre los dos se va tejiendo un vínculo de dependencia muy especial.

Una mamá bien dispuesta es la que mira a los ojos a su bebé, le habla, le canta, lo acaricia, lo mece, está atenta a las señales y responde a ellas. El bebé no necesita una madre perfecta, solo “una madre suficientemente buena”, como nos dice Winnicott. En esta etapa la tarea del padre es sustancialmente sostener, apoyar  a la madre. 

Resultado de imagen para mamá que acoge a su nino
Si un bebé se siente querido, protegido, cuidado, atendido en sus necesidades desarrollará, como lo menciona Erick Erickson, el sentimiento de confianza básica  en  las personas que lo rodean,  algo  muy saludable y que teñirá su estilo de interrelación.

Sabemos que los malos tratos, la violencia, el abandono, la negligencia interfieren en el desarrollo y dejan huellas, muchas veces irreversibles.
Si en  el núcleo familiar se da un ambienta estable, donde se vive la preocupación por el otro, donde se escuchan, se validan las ideas y sentimientos de cada uno de sus miembros, se estará cultivando la capacidad de empatía y la capacidad de enfrentar el estrés, contribuyendo al bienestar.


Barudy,  en “Los buenos tratos en la infancia” nos dice que: “El cuidado mutuo y los buenos tratos son una tarea humana de vital importancia que moldea y determina la personalidad, el carácter y la salud”.  

Margarita arboleda
Psicóloga Psicoterapeuta

domingo, 5 de mayo de 2019

Perdonar a quien beneficia?



Conocemos personas que parecen andar por la vida a la pesca del mínimo detalle que las “ofenda” guardando, acumulando en su baúl interior mucho resentimiento. Pueden ser grandes sucesos pero también pueden ser  pequeños eventos o interpretaciones que les dan a los hechos.
 Un ejemplo sencillo de la vida cotidiana: Marcia camina por la calle y ve a una amiga por la acera de al frente, la saluda  y ella no le responde. Puede haber varias miradas con respecto al hecho:
Una puede ser: “esta malcriada, qué se ha creído, es una sobrada, se olvidó de que es mi amiga o se habrá molestado conmigo”.  Con esta interpretación piensas en lo negativo, reniegas o te resientes, te ofendes. Todo ello genera disconformidad,  malestar, cólera o pena,  todas estas emociones negativas y  la única persona perjudicada es a sí misma.

La otra mirada sería: “ Uf esta Juanita qué distraída, ja ja” o “no me debe haber visto” o “quizá esté abstraída con algún problema, qué le pasara”. Esta mirada es más saludable porque en realidad uno no sabe el por qué,  sino tan solo está suponiendo qué le habrá pasado, tratando de comprender  y de esa manera se sentirá mejor y pasa la página. 




El resentimiento se va acumulando dentro de uno mismo y va tiñendo tu mundo interior de amargura, ocupando mucho espacio,   dejando poco lugar para guardar cosas positivas, alegres. Dependiendo del tipo de interpretaciones es que surgirán diferentes emociones, recordemos esto.
Otro ejemplo más relevante y significativo es el que tuvimos atendiendo en consulta dos hermanos, adultos mayores cuyo padre nunca vio por ellos, jamás les dio nada ni les  mostró preocupación ni cariño, se fue cuando ellos eran niños.
Ella expresaba “fue un desgraciado, un mal hombre, no puedo personar lo que nos hizo”, menciona con mucha rabia.
El manifestaba “Bueno, yo lo extrañaba pero no le guardo rencor, quizá no tenía capacidad para hacer otra cosa; y sonriendo dijo “aunque sea le debo un espermatozoide,  si no, no  estaría aquí siendo quien soy”.
La hija con las heridas abiertas y se defiende del mundo con una actitud agresiva y él vive en paz consigo mismo y perdonó aunque no le pidieran perdón
Perdonar significa limpiar tu alma desechando lo que no te sirve para vivir bien, lo que te sujeta. Con el perdón, lo vivido se torna una experiencia que  fortalece y  permite crecer, enfrentando el mundo con los ojos más abiertos.  Comparto un poema de José Martí
Cultivo una rosa blanca
en  junio como en enero
para el amigo sincero
que  me da su mano franca;
y para el cruel que me arranca
el  corazón con que vivo
cardo ni ortiga cultivo;
cultivo una rosa blanca!

Margarita Arboleda Boza
Psicóloga y Psicoterapeuta

miércoles, 28 de febrero de 2018

“La etapa de adaptación de los niños al nido”


El ingresar al nido, supone un cambio importante en la vida del niño, pasa de un ambiente familiar, conocido, con rutinas establecidas que le proporcionan seguridad y protección, a un ambiente desconocido, con otros niños y adultos, y con nuevas rutinas a las que se tiene que acomodar.
Durante este periodo,  es importante que exista un soporte emocional, de los padres y el nido. Una adecuada intervención y acompañamiento con afecto, paciencia, transmitirá en el niño seguridad, confianza y tranquilidad, haciendo que este proceso de adaptación sea más llevadero y en un menor tiempo.
Cada niño es diferente, cada uno tiene un ritmo distinto y un proceso individual de adaptación. Durante este periodo los niños pueden pasar por variadas manifestaciones, llantos, pataletas, dejar de comer, pegar, no querer ir a dormir, incluso pesadillas, otros se retraen, se muestran callados, se aferran a la mamá o algún objeto traído de casa, por el contrario otros pueden adaptarse de forma rápida y contentos, pero es importante la observación en cada uno de ellos, apoyándolos en su proceso,  mostrándoles confianza, seguridad y sobre todo respetando su proceso.
De igual manera, los padres también pasan por un periodo de adaptación a esta situación, algunos tienen  angustia, temores y comienzan las dudas, ya se acerca de la profesora, la metodología, el nido.
Lo primero para todas estas manifestaciones es importante que exista una comunicación constante entre el nido y los padres, para calmar estos sentimientos de inseguridad, los que son transmitidos después al niño.
El rol de la educadora es muy importante, ella debe ser muy empática con los padres, contenerlos, así  como crear un vínculo estrecho con el niño, ir conociendo poco a poco sus gustos, intereses, lo que le agrada o le desagrada, creando así un clima afectivo, adecuado y amable para el niño.
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Algunas recomendaciones para que este proceso sea de una forma adecuada para todos:
  • Puedes ir con tu pequeño a visitar el nido con anticipación, conocer a la profesora e incluso jugar con él ahí por un momento.
  • Ideal si puede tener un tiempo de juego con la profesora, creando un vínculo, en un ambiente cálido y acogedor.    
  • Es importante conversar con la profesora sobre la estrategia más adecuada para lograr la adaptación del niño, ya que no todos los niños requieren el mismo proceso.  Algunos niños se quedan solos desde el primer día, otros buscan el apoyo o la presencia de mamá, papá o su nana los primeros días.
  • Si el niño requiere que una persona de su entorno este dentro del salón, dejar que esta persona pueda estar durante los primeros días y poco a poco, según observe la profesora, esperar afuera del aula, hasta que su presencia ya no sea necesaria.
  • En un inicio, dejar que vaya al nido por tiempos más cortos, así se podrá ir feliz a casa y es bastante probable que quiera regresar al día siguiente.
  • Es muy importante la puntualidad, sobre todo a la hora de la salida, que no sea de los últimos porque empieza a sentir mucha angustia pensando que sus papás no regresen.
  • Si el niño necesita llevar un objeto de casa, al salón, como  su trapito, babita o un muñeco favorito, deje que lo haga.  De esta forma se lleva un poco de casa al nido y esto le da mucha seguridad.
  • Si los padres están muy inseguros con el proceso de adaptación, es importante que busquen conversar con la profesora sobre sus inquietudes.

Verónica de la Peña
Terapeuta de Lenguaje y Aprendizaje
Miembro del Equipo de Colaboradores

miércoles, 29 de noviembre de 2017


El Taller de Habilidades Socioemocionales busca que los niños entren en contacto con sus emociones y sentimientos, validándolos todos , ofreciéndoles caminos para la expresión de los mismos.
A través de dinámicas grupales, expresión artística (dibujo, pintura, plastilina, música), elaboración de cuentos , los niños expresan y aprenden a modular sus emociones e impulsos, refuerzan su autoestima y establecen relaciones amicales con sus pares.
El desarrollo del taller se realizará en diez sesiones y al finalizar el proceso se tendrá una entrevista con los padres para conversar sobre la evolución del niño.

Lunes y Miércoles: Inicio 10 de Enero
Niños 3, 4 y 5 años.
De 4:00 a 5:30pm

Martes y Jueves: Inicio 11 de Enero
Primer Grupo:
Niños de 6,7 y 8 años
De 9:00 a 10:30am


Segundo Grupo:
Niños de 9,10 y 11
De 11:00 a 12:30pm

jueves, 19 de octubre de 2017

Expresiones, mensajes que no deberíamos decirle a un niño

Iniciamos nuestra reflexión recordando un principio básico en psicología infantil que es que los niños deben sentir desde el primer instante de su vida es el amor de sus padres y de quienes están en su entorno. Todo niño debe sentirse sostenido, acogido, por mamá y papá, pues esa es la base para que desarrolle un sentimiento de confianza en quiénes lo cuidan, lo que favorecerá  un sentimiento de seguridad en sí mismo y en su entorno.
Partiendo de esta premisa no resulta difícil plantear cuáles son las expresiones y mensajes que no favorecen un desarrollo emocionalmente saludable.
Resultado de imagen para madre  conversando con un nino pequenoPensemos en un recién nacido, las actitudes de la madre al sostenerlo, darle el pecho, vestirlo, bañarlo que no van acompañadas de un gesto cariñoso, de una mirada de afecto, sino más bien de fastidio, cansancio, indiferencia y hasta rechazo, son cosas que se dicen no verbalmente, pero sí gestual y corporalmente que generan un sentimiento de inseguridad en el niño.
Cuando va creciendo y nos dirigimos a él en un tono imperativo, como un ¡No! frente a diversas situaciones, el niño lo interpreta como que es rechazado.
Expresiones durante la crianza, en el establecimiento de límites, en que se le pide que se comporte de una determinada manera y cuando no lo hace le decimos “por qué te portas mal, ya no te quiero”. Debemos tener presente que el amor al niño es incondicional, que no depende de cómo se comporta. Por ello cuando corregimos una conducta hay que poner énfasis en que lo que está mal es la conducta, no el niño.
Evitar las comparaciones: “mira cómo tu hermano que es menor, sí sabe portarse bien” o “todos los niños de tu edad ya hacen bien lo que te decimos, por qué tú no puedes”, o “qué pasa contigo que todo lo haces mal”. Todo comentario que melle la autoestima del niño, sólo contribuye a reforzar un sentimiento de que algo malo tiene él, por ello deben evitarse.
Manifestarle que ya estamos cansados de nuestra labor como padres, o que no sabemos qué debemos hacer: “me canso de repetirte las cosas, tienes que obedecer a la primera”, o “no sé qué hacer, hago una serie de cosas y nada resulta, finalmente haz lo que quieras”. Expresiones de ese tipo lo desorientan, pues si sus padres ya no saben qué hacer ¿entonces quién se podrá hacer cargo de él?
En el proceso de aprendizaje escolar manifestarle fastidio por qué no entiende: “ya te lo expliqué, no entiendo por qué no lo haces bien”. El niño sentirá que no es un buen alumno y rechazará la etapa escolar.
Formemos niños seguros y no le digamos nada que cuestione nuestro cariño ni merme su autoestima.

Carmen Fernández G.
Psicóloga-Psicoterapeuta