miércoles, 12 de agosto de 2020

Cuando los pequeños nos dicen no a todo

Niño disgustado dice no | Vector Premium

 Una mamá desconcertada nos comenta que su pequeño de tres años, suele decir: ¡no quiero!, ¡no me gusta!, ¡no voy! y a las diferentes preguntas e indicaciones señala: ¡no a todo!

Esa actitud nos lleva a reflexionar que los niños pasan por periodos dónde la palabra ¡NO! suelen usarla siempre y esto empieza entre los dos y más de tres años. Sin embargo, el ¡NO! es una palabra familiar, que han ido escuchando diariamente, cuando los padres dicen: ¡no corras!, ¡no grites!, ¡no hables!, ¡no toques esto…!, ¡no saltes en la cama!, y los pequeños pueden estar imitando la conducta del adulto.

Es importante recordar que conforme un niño va creciendo, su conducta va siendo más compleja y aunque suene contradictorio, esa negación es una manera de reafirmar su identidad y comunicar que su deseo es diferente al de nosotros los adultos.

El niño está aprendiendo que es distinto y que puede oponerse y decir NO. Utiliza ese descubrimiento como una manera de autoafirmarse y de hacer notar su presencia, con deseo de buscar el poder.

Sería un error en rotularlos como niños tiranos y desafiantes, simplemente comprender que es una fase natural y transitoria del desarrollo, que debemos marcar los límites y normas.

¿Cómo ayudarlo?

Escuchemos su “no” y argumentemos que podemos entender su negativa,  pero que lo que estamos mandando es importante. Seamos firmes.

Evitemos reírnos de sus “no” porque reforzaría su uso.

Cambiemos nuestra estrategia, utilizando menos el “no” o reemplazando por otra palabra.

 Ivonne Santiváñez P.

Psicóloga-Psicoterapeuta

martes, 12 de mayo de 2020

Consejería Psicológica Online

Estamos viviendo momentos muy difíciles y deseamos acompañarlos en este proceso y proponemos nuevos modos de cercanía para escucharlos, conversar, orientar, contener...por ello el equipo de Psicólogas y Psicoterapeutas de Centro T'ikay: Margarita Arboleda, Carmen Fernández, Ivonne Santiváñez y Chabuca Fernández queremos ofrecerles nuestros servicios vía online


lunes, 11 de mayo de 2020

Terapia de Lenguaje y Aprendizaje


La especialista Verónica de la Peña, miembro del equipo de profesionales de Centro T'ikay, profesora de educación inicial con amplia experiencia en el trabajo con niños, brinda los servicios de Terapia de Lenguaje y Aprendizaje modalidad online.


martes, 21 de abril de 2020

Mientras respire seguiré luchando

En un abrir  y cerrar de ojos ¡todo cambió! Y qué hacemos? Hay dos opciones: una, me quedo paralizado o  me encierro, me  deprimo ?¿ niego lo que está sucediendo y quiero seguir como siempre? o  abro los ojos, me enfrento a la situación  y trato de ponerle ganas a ver cómo vivo esta nueva vida, cómo le saco algún provecho para mí y para los demás? ¿Intento adaptarme y voy  creando nuevas formas de vivir esta situación?

Nadie dice que es fácil, creo que en un primer momento todos pasamos por la sorpresa, desconcierto, miedo a la situación, desconfianza, dudas, frustración, impotencia, rabia, elementos semejantes al de un duelo porque por un lado es la amenaza y el riesgo permanente a nuestra salud y en muchos casos a la vida misma,  sentimos que la muerte puede estar a la vuelta de la esquina, por otro lado está otra pérdida: la de nuestro estilo de vida. Podemos tener malestares físicos además de ansiedad, angustia.
Pero todos contamos con  una fuerza interior, una energía  que nos empuja a salir adelante, a no quedarnos y también contamos con algún apoyo de nuestro entorno,  la familia, amigos; igualmente son pilares la música, la pintura, ejercicios de relajación, meditación, la actividad física, la lectura, escribir, etc. Usemos la mente  para viajar a algún lugar placentero, la imaginación pensando cómo serán las nuevas formas de convivir mientras esta pandemia se termina.
Si sentimos que no avanzamos pidamos ayuda, hay muchas instituciones que gratuitamente ofrecen sus servicios por internet o a alguien de nuestra confianza.
A buscar esa fortaleza en nuestro interior para seguir avanzando,

Margarita Arboleda
Psicóloga-Psicoterapeuta  

lunes, 30 de marzo de 2020

Oportunidad para aprovechar en la pandemia




Cada dificultad nos brinda una oportunidad única para aprender, crecer como seres humanos, demanda nuestra creatividad para enfrentarla.
Podemos aprovecharla para ejercitar aquello que queremos para ser mejores personas, como individuos y en nuestras relaciones interpersonales. Puede ser momento, por ejemplo, para ser más pacientes, tolerantes a la frustración, aprender a esperar, en una sociedad  “agitada” en la que la inmediatez se hace cada vez más intensa,  todo lo queremos  “al toque”.
Quizá sea hora, asimismo, de reformular nuestra escala de valores, de ver qué es lo más importante para nuestras vidas, qué es lo que nos enseña esta circunstancia vivida.
Emocionalmente hacer un esfuerzo por  desarrollar, fortalecer la empatía,  dentro de la familia, “ponernos en los zapatos del otro” para un mejor entendimiento  y mejorar nuestras relaciones. Empatía,  también,  con las personas que están atravesando situaciones angustiantes, siendo más  solidarios.
Podemos aprovechar, también para dialogar en  familia, compartir inquietudes, hacer actividades en conjunto, jugar. Cuántas veces hemos dicho “ya quiero volver a casa para estar en familia”, pues ya lo tienes, tómalo.

 Recuerda :   Este problema es una oportunidad  ¿La aprovechas?

jueves, 27 de febrero de 2020

Manejo de impulsos y convivencia

Resultado de imagen para chicos impulsivosVemos a diario personas cuyo impulso sale en forma primitiva: molestan, exigen lo que quiere, presionan, gritan, pegan, insultan; personas que crecieron muy probablemente sin o con muy pocos límites, por lo que no se percataron de que la otra persona existe diferente  a ellos mismos, con sus propias características, necesidades, ideas,  sentimientos, viendo muchas veces a los otros como extensión de sí mismos, de sus deseos, dando como resultado poco respecto y consideración a los demás siendo  muy difícil convivir con ellos.   
Recordemos que los límites son necesarios pues  evita el desborde de los impulsos, favoreciendo el manejo de los mismos, pudiendo así las personas encauzar la energía hacia algo productivo.  Ejemplo de ello lo tenemos en  personas con una fuerte carga  impulsiva que la expresan civilizadamente, por ejemplo a través de actividades artísticas como pintura, escultura, manualidades, costura, cerámica, deportes fuertes o también dirigiendo, liderando grupos, con un fuerte impulso a crecer. Ellas pudieron desarrollar el control de sí misma, la empatía,  la capacidad para posponer, manejar la frustración, esperar, habilidades necesarias para vivir en comunidad.
Para una convivencia saludable  recordemos que “mis derechos terminan donde empiezan los derechos de los demás”.

Margarita Arboleda Boza
Psicóloga-Psicoterapeuta
Miembro del Equipo Directivo


  

viernes, 24 de mayo de 2019

Los Abuelos como Maestros

Cuando pensamos en abuelos y nietos varias preguntas se nos vienen a la mente: ¿qué significa ser abuelo?, ¿cómo asumen los abuelos este nuevo papel en la vida?, ¿qué expectativas tienen sus propios hijos hacia ellos como abuelos?, ¿qué significa para los nietos tener abuelos? Y como éstas muchas preguntas más.
Resultado de imagen para abuelos y ninosEntramos en un mundo realmente interesante y muy rico porque se juegan muchos afectos, ilusiones, responsabilidades, que se van tejiendo día a día en la relación entre abuelos y nietos.
En esta línea pensar en los Abuelos como Maestros, podemos decir que sí es una función del ser abuelos, porque éstos llegan a ser unos verdaderos Maestros de la Vida, son ellos quienes enseñarán a sus nietos la continuidad de la existencia, les transmitirán los valores familiares, las costumbres propias, así como también les presentarán la época en la que ellos fueron niños, jóvenes, adultos y tuvieron sus propios hijos.
El ser abuelos les brinda a las personas un nuevo motivo para su existencia y cuando pensaban que ya habían terminado todas sus funciones, les llega de pronto otra, que los llenará de ilusiones y sentirán lo importante que son tanto para sus hijos, pues siguen siendo padres, como para sus nietos, que ven en ellos a unas personas que los aman incondicionalmente, que disfrutan de su compañía, que tienen tiempo y disposición para pasarse largas horas, ya sea contando un cuento, inventando historias y juegos, preparando galletitas, construyendo juguetes que no funcionan con pilas, pero que les permitirá tener una relación cara a cara con el abuelo o abuela y gozarán el momento de la preparación, ya sea del postre, o del nuevo juguete, como una cometa por ejemplo y celebrarán juntos el resultado final de su tarea.
Es una etapa hermosa de la vida, en la que los nietos disfrutarán y se enriquecerán con la compañía de sus abuelos.
Carmen Fernández Gonzales
Psicóloga-Psicoterapeuta
Miembro del Equipo Directivo  


lunes, 20 de mayo de 2019

“La importancia de los cuidados en la infancia”


“Cómo repercuten los primeros cuidados de la infancia en su desarrollo”

En la primera etapa de la infancia (de 0 a 1 año 6 meses aproximadamente) resaltamos  la importancia de la manera cómo una madre se acerca a su bebé,  lo atiende. Se forma una diada y entre los dos se va tejiendo un vínculo de dependencia muy especial.

Una mamá bien dispuesta es la que mira a los ojos a su bebé, le habla, le canta, lo acaricia, lo mece, está atenta a las señales y responde a ellas. El bebé no necesita una madre perfecta, solo “una madre suficientemente buena”, como nos dice Winnicott. En esta etapa la tarea del padre es sustancialmente sostener, apoyar  a la madre. 

Resultado de imagen para mamá que acoge a su nino
Si un bebé se siente querido, protegido, cuidado, atendido en sus necesidades desarrollará, como lo menciona Erick Erickson, el sentimiento de confianza básica  en  las personas que lo rodean,  algo  muy saludable y que teñirá su estilo de interrelación.

Sabemos que los malos tratos, la violencia, el abandono, la negligencia interfieren en el desarrollo y dejan huellas, muchas veces irreversibles.
Si en  el núcleo familiar se da un ambienta estable, donde se vive la preocupación por el otro, donde se escuchan, se validan las ideas y sentimientos de cada uno de sus miembros, se estará cultivando la capacidad de empatía y la capacidad de enfrentar el estrés, contribuyendo al bienestar.


Barudy,  en “Los buenos tratos en la infancia” nos dice que: “El cuidado mutuo y los buenos tratos son una tarea humana de vital importancia que moldea y determina la personalidad, el carácter y la salud”.  

Margarita arboleda
Psicóloga Psicoterapeuta

domingo, 5 de mayo de 2019

Perdonar a quien beneficia?



Conocemos personas que parecen andar por la vida a la pesca del mínimo detalle que las “ofenda” guardando, acumulando en su baúl interior mucho resentimiento. Pueden ser grandes sucesos pero también pueden ser  pequeños eventos o interpretaciones que les dan a los hechos.
 Un ejemplo sencillo de la vida cotidiana: Marcia camina por la calle y ve a una amiga por la acera de al frente, la saluda  y ella no le responde. Puede haber varias miradas con respecto al hecho:
Una puede ser: “esta malcriada, qué se ha creído, es una sobrada, se olvidó de que es mi amiga o se habrá molestado conmigo”.  Con esta interpretación piensas en lo negativo, reniegas o te resientes, te ofendes. Todo ello genera disconformidad,  malestar, cólera o pena,  todas estas emociones negativas y  la única persona perjudicada es a sí misma.

La otra mirada sería: “ Uf esta Juanita qué distraída, ja ja” o “no me debe haber visto” o “quizá esté abstraída con algún problema, qué le pasara”. Esta mirada es más saludable porque en realidad uno no sabe el por qué,  sino tan solo está suponiendo qué le habrá pasado, tratando de comprender  y de esa manera se sentirá mejor y pasa la página. 




El resentimiento se va acumulando dentro de uno mismo y va tiñendo tu mundo interior de amargura, ocupando mucho espacio,   dejando poco lugar para guardar cosas positivas, alegres. Dependiendo del tipo de interpretaciones es que surgirán diferentes emociones, recordemos esto.
Otro ejemplo más relevante y significativo es el que tuvimos atendiendo en consulta dos hermanos, adultos mayores cuyo padre nunca vio por ellos, jamás les dio nada ni les  mostró preocupación ni cariño, se fue cuando ellos eran niños.
Ella expresaba “fue un desgraciado, un mal hombre, no puedo personar lo que nos hizo”, menciona con mucha rabia.
El manifestaba “Bueno, yo lo extrañaba pero no le guardo rencor, quizá no tenía capacidad para hacer otra cosa; y sonriendo dijo “aunque sea le debo un espermatozoide,  si no, no  estaría aquí siendo quien soy”.
La hija con las heridas abiertas y se defiende del mundo con una actitud agresiva y él vive en paz consigo mismo y perdonó aunque no le pidieran perdón
Perdonar significa limpiar tu alma desechando lo que no te sirve para vivir bien, lo que te sujeta. Con el perdón, lo vivido se torna una experiencia que  fortalece y  permite crecer, enfrentando el mundo con los ojos más abiertos.  Comparto un poema de José Martí
Cultivo una rosa blanca
en  junio como en enero
para el amigo sincero
que  me da su mano franca;
y para el cruel que me arranca
el  corazón con que vivo
cardo ni ortiga cultivo;
cultivo una rosa blanca!

Margarita Arboleda Boza
Psicóloga y Psicoterapeuta

miércoles, 28 de febrero de 2018

“La etapa de adaptación de los niños al nido”


El ingresar al nido, supone un cambio importante en la vida del niño, pasa de un ambiente familiar, conocido, con rutinas establecidas que le proporcionan seguridad y protección, a un ambiente desconocido, con otros niños y adultos, y con nuevas rutinas a las que se tiene que acomodar.
Durante este periodo,  es importante que exista un soporte emocional, de los padres y el nido. Una adecuada intervención y acompañamiento con afecto, paciencia, transmitirá en el niño seguridad, confianza y tranquilidad, haciendo que este proceso de adaptación sea más llevadero y en un menor tiempo.
Cada niño es diferente, cada uno tiene un ritmo distinto y un proceso individual de adaptación. Durante este periodo los niños pueden pasar por variadas manifestaciones, llantos, pataletas, dejar de comer, pegar, no querer ir a dormir, incluso pesadillas, otros se retraen, se muestran callados, se aferran a la mamá o algún objeto traído de casa, por el contrario otros pueden adaptarse de forma rápida y contentos, pero es importante la observación en cada uno de ellos, apoyándolos en su proceso,  mostrándoles confianza, seguridad y sobre todo respetando su proceso.
De igual manera, los padres también pasan por un periodo de adaptación a esta situación, algunos tienen  angustia, temores y comienzan las dudas, ya se acerca de la profesora, la metodología, el nido.
Lo primero para todas estas manifestaciones es importante que exista una comunicación constante entre el nido y los padres, para calmar estos sentimientos de inseguridad, los que son transmitidos después al niño.
El rol de la educadora es muy importante, ella debe ser muy empática con los padres, contenerlos, así  como crear un vínculo estrecho con el niño, ir conociendo poco a poco sus gustos, intereses, lo que le agrada o le desagrada, creando así un clima afectivo, adecuado y amable para el niño.
Resultado de imagen para nino entrando al nido

Algunas recomendaciones para que este proceso sea de una forma adecuada para todos:
  • Puedes ir con tu pequeño a visitar el nido con anticipación, conocer a la profesora e incluso jugar con él ahí por un momento.
  • Ideal si puede tener un tiempo de juego con la profesora, creando un vínculo, en un ambiente cálido y acogedor.    
  • Es importante conversar con la profesora sobre la estrategia más adecuada para lograr la adaptación del niño, ya que no todos los niños requieren el mismo proceso.  Algunos niños se quedan solos desde el primer día, otros buscan el apoyo o la presencia de mamá, papá o su nana los primeros días.
  • Si el niño requiere que una persona de su entorno este dentro del salón, dejar que esta persona pueda estar durante los primeros días y poco a poco, según observe la profesora, esperar afuera del aula, hasta que su presencia ya no sea necesaria.
  • En un inicio, dejar que vaya al nido por tiempos más cortos, así se podrá ir feliz a casa y es bastante probable que quiera regresar al día siguiente.
  • Es muy importante la puntualidad, sobre todo a la hora de la salida, que no sea de los últimos porque empieza a sentir mucha angustia pensando que sus papás no regresen.
  • Si el niño necesita llevar un objeto de casa, al salón, como  su trapito, babita o un muñeco favorito, deje que lo haga.  De esta forma se lleva un poco de casa al nido y esto le da mucha seguridad.
  • Si los padres están muy inseguros con el proceso de adaptación, es importante que busquen conversar con la profesora sobre sus inquietudes.

Verónica de la Peña
Terapeuta de Lenguaje y Aprendizaje
Miembro del Equipo de Colaboradores

miércoles, 29 de noviembre de 2017


El Taller de Habilidades Socioemocionales busca que los niños entren en contacto con sus emociones y sentimientos, validándolos todos , ofreciéndoles caminos para la expresión de los mismos.
A través de dinámicas grupales, expresión artística (dibujo, pintura, plastilina, música), elaboración de cuentos , los niños expresan y aprenden a modular sus emociones e impulsos, refuerzan su autoestima y establecen relaciones amicales con sus pares.
El desarrollo del taller se realizará en diez sesiones y al finalizar el proceso se tendrá una entrevista con los padres para conversar sobre la evolución del niño.

Lunes y Miércoles: Inicio 10 de Enero
Niños 3, 4 y 5 años.
De 4:00 a 5:30pm

Martes y Jueves: Inicio 11 de Enero
Primer Grupo:
Niños de 6,7 y 8 años
De 9:00 a 10:30am


Segundo Grupo:
Niños de 9,10 y 11
De 11:00 a 12:30pm

jueves, 19 de octubre de 2017

Expresiones, mensajes que no deberíamos decirle a un niño

Iniciamos nuestra reflexión recordando un principio básico en psicología infantil que es que los niños deben sentir desde el primer instante de su vida es el amor de sus padres y de quienes están en su entorno. Todo niño debe sentirse sostenido, acogido, por mamá y papá, pues esa es la base para que desarrolle un sentimiento de confianza en quiénes lo cuidan, lo que favorecerá  un sentimiento de seguridad en sí mismo y en su entorno.
Partiendo de esta premisa no resulta difícil plantear cuáles son las expresiones y mensajes que no favorecen un desarrollo emocionalmente saludable.
Resultado de imagen para madre  conversando con un nino pequenoPensemos en un recién nacido, las actitudes de la madre al sostenerlo, darle el pecho, vestirlo, bañarlo que no van acompañadas de un gesto cariñoso, de una mirada de afecto, sino más bien de fastidio, cansancio, indiferencia y hasta rechazo, son cosas que se dicen no verbalmente, pero sí gestual y corporalmente que generan un sentimiento de inseguridad en el niño.
Cuando va creciendo y nos dirigimos a él en un tono imperativo, como un ¡No! frente a diversas situaciones, el niño lo interpreta como que es rechazado.
Expresiones durante la crianza, en el establecimiento de límites, en que se le pide que se comporte de una determinada manera y cuando no lo hace le decimos “por qué te portas mal, ya no te quiero”. Debemos tener presente que el amor al niño es incondicional, que no depende de cómo se comporta. Por ello cuando corregimos una conducta hay que poner énfasis en que lo que está mal es la conducta, no el niño.
Evitar las comparaciones: “mira cómo tu hermano que es menor, sí sabe portarse bien” o “todos los niños de tu edad ya hacen bien lo que te decimos, por qué tú no puedes”, o “qué pasa contigo que todo lo haces mal”. Todo comentario que melle la autoestima del niño, sólo contribuye a reforzar un sentimiento de que algo malo tiene él, por ello deben evitarse.
Manifestarle que ya estamos cansados de nuestra labor como padres, o que no sabemos qué debemos hacer: “me canso de repetirte las cosas, tienes que obedecer a la primera”, o “no sé qué hacer, hago una serie de cosas y nada resulta, finalmente haz lo que quieras”. Expresiones de ese tipo lo desorientan, pues si sus padres ya no saben qué hacer ¿entonces quién se podrá hacer cargo de él?
En el proceso de aprendizaje escolar manifestarle fastidio por qué no entiende: “ya te lo expliqué, no entiendo por qué no lo haces bien”. El niño sentirá que no es un buen alumno y rechazará la etapa escolar.
Formemos niños seguros y no le digamos nada que cuestione nuestro cariño ni merme su autoestima.

Carmen Fernández G.
Psicóloga-Psicoterapeuta

jueves, 28 de septiembre de 2017

El ABC de los padres separados

Cada vez más encontramos a padres que deciden separarse, incluso después de varios intentos de recuperar ese amor conyugal, culminan con el rompimiento de su relación. Es entonces, cuando escuchamos expresiones que revelan sentimientos encontrados de dolor, angustia, rencor, ira y pena, llegando en ocasiones a la depresión.
Resultado de imagen para padres separadosEn efecto, una de las mayores crisis que atraviesa la familia es la separación de los padres, y los hijos experimentan estados profundos de sufrimiento. Por eso los vemos, vulnerables, desconcertados, tristes por la pérdida de uno de los padres, desilusionados de la imagen idealizada del padre o madre, con miedo a ser abandonados, con sentimientos de soledad, culpa por sentirse responsables de la ruptura, así como con rabia que puede verse reflejada en una mala conducta en el colegio o en casa.
¿Qué hacer
-Reconocer que no es fácil enfrentar al mismo tiempo la ruptura de pareja y hacer el trabajo de padres.
-Brindar a sus hijos (ambos padres) la explicación sobre la decisión de separarse, buscando una ocasión en la que estén relativamente tranquilos para hablar con claridad y honestidad, evitando comentarios que pueda ocultar la verdad o generar expectativas.
-Escuchar sus preguntas y preocupaciones, propios de la situación, dándoles confianza, seguridad y tranquilidad en las respuestas.
-Manifestar que el amor y cariño hacia sus hijos no se va alterar con la separación y que por siempre seguirán contando con  papá y mamá.
-Lograr  entre los padres una relación de respeto y comunicación centrada en sus hijos.
-Evitar las discusiones y pleitos cuando sus hijos están presentes, recordando que a más conflictos perciban, mayores dificultades tendrán para adaptarse a la nueva situación.
-Continuar coordinando los temas de disciplina, salud, aporte económico, visitas, viajes, entre otros.
-Facilitar el acercamiento del progenitor que no vive con los hijos.
-No hacer comentarios negativos, hostiles y despectivos uno del otro.
-No usar a sus hijos como mensajeros, árbitros o como un instrumento de presión.
-Cumplir las promesas, disculparse y explicarles cuando no les sea posible hacerlo.
-Mantener en lo posible las rutinas de sus hijos.
-Conservar intactos el mayor número de vínculos con los abuelos, tíos y primos, intentando que sea constante las relaciones.
-Tomar en cuenta que todo PROCESO DE SEPARACIÓN ES UN DUELO, tanto para los padres como para los hijos.

Ivonne Santiváñez Pineda
Psicóloga-Psicoterapeuta

martes, 22 de agosto de 2017

El pequeño cascarrabias y cómo ayudarlo en su frustración

Es frecuente estar en un lugar y ver un niño llorando,  haciendo una rabieta o gritando o con su carita muy molesta.
Pensemos qué hay detrás de esta conducta,  quizá está disconforme con alguna situación, algo que le molesta, por ejemplo un niño de 6 años que quiere realizar los juegos de su hermano de 12 y siente que no lo alcanza ni puede llegar a los puntajes del hermano mayor y siempre se está comparando y por tanto se molesta. Algo que puede aliviar esta situación es que cada uno de los hermanos tenga su espacio con un amigo de su edad. 
Imagen relacionadaAsimismo cuando las exigencias van por encima de su nivel de desarrollo el niño experimenta la sensación “yo no puedo”, “no me va a salir”, busquemos tanto que  los juegos como  los juguetes  estén de acuerdo a su edad para que  vaya desarrollando mayor confianza en sus capacidades y más seguridad personal, estará así más satisfecho consigo mismo.
Analicemos también los modelos de conducta que en este sentido dan los padres: cómo reaccionan cuando algo no sale como ellos esperan, cómo manejan la frustración, cómo expresan su molestia. Los niños pequeños van internalizando estos patrones de comportamiento.
El pequeño “cascarrabias” manifiesta esas reacciones porque es la única manera que tiene para  expresar sus emociones, poco a poco va  aprendiendo a poner en palabras lo que siente.  Lo podemos ayudar, sintonizando con sus sentimientos, diciéndole por ejemplo: “sé que estás muy molesto porque no puedes ir al parque ya que está lloviendo mucho, mas bien podemos  jugar algo juntos en casa”.

Margarita Arboleda B.
Psicóloga-Psicoterapeuta
Miembro del Equipo Directivo  

jueves, 22 de junio de 2017

Hijos de padres solteros: Implicancias

En la actualidad no son pocas las madres que asumen solas su maternidad y es bueno señalar que no necesariamente los hijos de madres solteras van a tener mayores dificultades que  los hijos de hogares constituidos por ambos padres.
Resultado de imagen para madres solterasEs importante recalcar cómo asume esa madre su situación, pues si está llena de frustración, rabia, rencor, rechazo a la figura masculina,  estos sentimientos  los va a transmitir en el vínculo afectivo con su hijo. En cambio, si lo enfrenta con una actitud positiva este hijo va a crecer en un ambiente saludable, de aceptación, sostenimiento y afecto, lo que promueve el sentimiento de confianza  y seguridad en sí mismo.

Estos niños necesitan interactuar con tíos, abuelos, padrinos, primos mayores,  que puedan ser  percibidos como modelos de figuras paternas enriqueciendo el proceso de identidad.

Aunque el padre no este presente, es necesario que el niño sepa quién es él; conocer sus orígenes es la base para que pueda ir  construyendo su propia historia.

martes, 28 de marzo de 2017

¿Realmente no hay tiempo?

Cada vez escuchamos las expresiones “¡No me alcanza el tiempo para todo lo que tengo que hacer con mis hijos….!”, no tengo tiempo para apoyarlo en sus tareas… ”no hay un momento para estar relajados, para jugar…”, “todo el tiempo tengo que supervisar las actividades programadas (horarios de escuela, talleres a los que asisten los niños en las tardes, etc.).
Nos preguntamos cómo era la vida hace algunas décadas. Si pensamos en  hace cuarenta años, pocas mamás trabajaban y estaban en sus casas atendiendo a los hijos. Hace veinte años el asunto empezó a cambiar: la mayoría de las mamás ya salían a trabajar fuera de casa y los psicólogos que nos dedicábamos a los niños nos hacíamos preguntas como  ¿qué pasaría con los niños dentro de la nueva estructura familiar".

Actualmente no sólo por el trabajo, sino por las múltiples ocupaciones que las personas hemos venido asumiendo, el tiempo no nos alcanza.
Pensando en ello vemos, que hay mayor exigencia y demanda en el campo laboral, continuamente los padres deben estar perfeccionándose y para hacerlo sacrifican el tiempo en familia.
Imagen relacionadaPor otro lado muchas veces no sabemos priorizar y no decimos NO puedo ante una demanda, sentimos que todo lo podemos hacer, pero eso tiene un costo.
Hoy en día los niños asisten, en su mayoría, a talleres extracurriculares (deporte, música, danza, artes marciales, dibujo, pintura etc.), que pueden ser en el mismo colegio o en lugares especializados. Si bien es bueno ofrecerle al niño diversas oportunidades de expresión, también en muchos casos resulta siendo una sobre exigencia, pues no se le deja tiempo libre para descansar, elegir qué hacer, compartir con la familia.
Efectivamente debe haber un cambio, pues los niños necesitan de sus padres, no es cierto que sólo necesiten calidad  de tiempo y por eso con unos veinte minutos de buena sintonía con el niño es suficiente, porque están plenamente dedicados a él.
Los niños necesitan también cantidad de tiempo, vale decir presencia de sus papás, sentirlos cerca compartiendo algún juego u otra actividad, así como que cada uno estén  realizando algo propio, pero sabiendo que los papás están ahí para lo que necesitan.
Dejamos a la creatividad de cada familia el encontrar esos espacios de un rico compartir y no  dejarse atrapar  en la carrera en la que estamos inmersos de atender lo urgente, dejando quizás de lado lo que es más importante.
Carmen Fernández G. 
Psicóloga-Psicoterapeuta